Durante siglos la basílica de Santa Sofía constituyó el símbolo del Imperio Bizantino, un edificio que cualquier viajero medieval guardaba en su memoria dado la grandiosidad de su cúpula y su consistente figura, visible desde todo el Bósforo. Transformada en mezquita tras la conquista otomana de la ciudad, fue secularizada y convertida en museo por decreto de Kemal Atatürk. A día de hoy es el más conocido y fotografiado monumento de la ciudad de Estambul.
La Mezquita De Ortakoy
Esta pequeña mezquita de estilo neobarroco es uno de los emblemas de la ciudad y portada habitual deas revistas de viajes, todo ello es debido a la impecable integración de la misma, con el cuadro visual que genera junto con las aguas del Bósforo y el puente que comunica ambos continentes.
La Mezquita Azul

La Mezquita Azul es la mezquita más importante de Estambul. Su nombre en turco es Sultanahmed Camii, Mezquita del Sultán Ahmed, ya que fue construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616. Fue inaugurada en el año 1617 durante el mandato de Mustafá I.
La Mezquita Azul cuenta con seis minaretes lo que, en el momento de su construcción, provocó mucha polémica, ya que la Meca también tenía seis. Posteriormente y para apaciguar a los fieles, en la Meca se construyó un séptimo minarete para marcar la diferencia.
Palacio De Dolmabahce
De estilo neobarroco europeo, fue construido por el sultán Abd-ul-Mejid I en 1853 en plena costa del barrio de Beşiktaş con el fin de servir de residencia palaciega así como de Hall de entrada de las distintas delegaciones diplomáticas que venían a negociar con el poderoso Imperio Otomano. Su bello acabado y cuidada decoración así como su posición privilegiada a pie de mar, le convierten en uno de los monumentos más bellos de la ciudad.



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